
La región de Tallinn fue establecida en las costas de golfo de Finlandia por los Fino-Ugrios hace unos 3.500 años.
En el siglo X Tallinn era conocido entre los mercaderes escandinavos y rusos como uno de los puertos mercantes más importantes. Para
proteger el puerto se construyó una fortaleza de madera en el acantilado de piedra caliza.
La primera aparición de Tallinn en las cartografías fue en el año 1.154 por el cartógrafo árabe Al-Idrisi.
En 1219 Tallinn y el norte de Estonia fue conquistada por los daneses, liderados por el Rey Waldemar II. De esta época deriva el nombre de la
ciudad: Taani linn, que significa "ciudad danesa".
En la llanura de la bóveda (Toompea) fueron construídos la nueva fortaleza de piedra y la Iglesia de la bóveda, como símbolo del Cristianismo.
Una poblada ciudad se desarrolló en los pies de Toompea. Durante el período danés, se llevó a cabo el desarrollo de una red de calles entre las murallas de
la ciudad, que sobreviven hasta nuestros días. La plaza del ayuntamiento, cofradías, iglesias y conventos, tiendas y estructuras defensivas tambien fueron
construídas durante este período.
En 1248 la ley de Lubeck fue mencionada por primera vez con respecto a Tallinn. El rey danés otorgó a los habitantes de Tallinn todos los derechos
que tenían los ciudadanos de Lubeck en un documento que contenía las bases de la organización de la ciudad hasta finales del siglo XIX.
En 1285 Tallinn se convirtió en miembro de la Liga Hanseática. En este momento la ciudad recibe 2 nombres, 2 escudos de armas y 2 banderas. Allá por
el año 1346, cuando Dinamarca vendió el norte de Estonia a los alemanes, Tallinn era un próspero mercado para los comerciantes.
El Tallinn medieval prosperó en estos siglos como miembro de la poderosa Liga Hanseática.
Su mejor arma era su posición estratégica como ciudad
portuaria de comercio entre la Europa de Este y Rusia, actuando de puente de unión entre el Este y el Oeste, incluso en la actualidad.
Durante este tiempo Tallinn era una de las ciudades más grandes del norte de Europa. La población creció hasta llegar a los casi 8.000 habitantes al final de este período.
Tallinn, con sus 66 torres defensivas, se convirtió en la ciudad fortificada más poderosa del norte de Europa.
La reforma luterana (1524) reeplazó el catolicismo por la Iglesia Luterana. Este período fue testigo del comienzo de la educación escolar y de la
alfabetización de la población. El lenguaje, las técnicas constructivas, el día a día de la población y las constumbres tuvieron una fuerte
influencia alemana.
Tras los largos y duros años de la guerra de Livonia entre Rusia, Polonia y Suecia, este período es recordado por los estones como
"Los antiguos buenos tiempos suecos".
Tallinn capituló al rey de Suecia Erik XIV en 1561, mientras la totalidad de Estonia fue anexada como una parte del Reino Sueco en 1625.
Durante este período Tallinn perdió su prosperidad mercantil en el transcurso de las guerras. El trabajo en la construcción se centró en desarrollar una zona defensiva
poderosa fuera de la muralla medieval de la ciudad.
Llegó el estilo barroco a la ciudad, iglesias y ayuntamiento reformaron su interior a este estilo.
Hubo un rápido desarrollo de la educación escolar.
Tallinn perteneció a las fuerzas Rusas en 1710 como resultado de la Guerra del Norte.
El Zar Pedro I otorgó a Tallinn una cierta autonomía dentro de la Rusia de los zares, mientras que la aristocracia Báltico-Germana conservaba el control sobre la cultura y la economía.
El gobierno local, las leyes civiles, el sistema fiscal y educacional, la Iglesia Luterana y las relaciones oficiales en lengua alemana fueron preservadas.
La mejor baza del legado Zarista se puede ver en la arquitectura. El palacio Barroco y el parque en Kadriorg, construído por orden de Pedro I, el edificio
del parlamento en Toompea, y muchas iglesias, teatros, bancos y escuelas datan de este período.
La mitad del siglo XIX fue el comienzo del desarrollo industrial, y Tallinn se convirtió en uno de los puertos más importantes de Rusia.
El 24 de Febrero de 1918 marcó el nacimiento de la independencia democrática de la República de Estonia, con Tallinn como su capital.
La bandera nacional tricolor se alzó en la torre "Tall Hermann".
Durante los dos años siguientes los Estones lucharon contra las fuerzas alemanas y rusas para preservar su independencia.
La guerra de la Independencia terminó con el tratado de paz de Tartu, firmado en la
ciudad de Tartu el 2 de Febrero de 1920.
Rusia otorgó todos los derechos de soberanía en este tratado.
La independencia trajo consigo un aumento del desarrollo de la ciudad, tal como los añadidos arquitectónicos de los años 20 y 30,
particularmente en edificios residenciales, permaneciendo entre los mejores edificios de la ciudad.
Los estones prefeccionaron sus habilidades en música, literatura, deportes e industria.
Sin embargo, este desarrollo "pacífico" duró sólo 20 años. En 1939, Hitler y Stalin
dividieron Europa en el Pacto de Molotov-Ribbentrop.
La primera ocupación Soviética duró desde 1940 a 1941, seguida de 3 años de ocupación alemana.
La segunda ocupación Soviética desalojó a los alemanes y permaneció desde 1944 hasta 1991, casi 50 años.
La revolución cantada empezó en 1988, ante todo por la
iniciativa de las uniones creativas y la Sociedad de Patrimonio Estonio.
El 20 de agosto de 1991, el Soviet Supremo de Estonia declaró el reestablecimiento de la Independencia en Estonia en el Palacio de Toompea.
Hoy en día, Tallinn es la capital de una de las economías de mayor desarrollo y crecimiento de las regiones del Báltico.
Durante 10 años Tallinn se ha convertido en una moderna y abierta ciudad con modernos edificios, grandes centros comerciales, un renovado aeropuerto internacional
y grandes compañías.
La capital medieval se ha convertido en una moderna ciudad con un gran desarrollo tecnológico en Internet y telecomunicaciones.